Calma

•11 febrero, 2013 • 1 comentario

En unos instantes una cálida y reconfortante luz envolvió a los tres compañeros que, de repente, sintieron paz inundando sus corazones al tiempo que las heridas físicas sanaban.
Aquella luz mágica procedía de dos enormes alas de fuego que surgían de la espalda de Talika.
La elfa descendió lentamente hasta llegar al suelo, entonces, se desplomó en brazos de Nolik.

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Adelante

•6 febrero, 2013 • Dejar un comentario

Ninguno de los tres jóvenes de Temuyu sabe exactamente el tiempo que pasó hasta que decidieron levantarse.
Nolik fue el primero en salir corriendo hacia el lugar de la lucha. Al llegar le dio un vuelco el corazón. Calímedes, que llegó unos minutos después sirviendo de apoyo a Lurtes, lo encontró de rodillas, con la mirada perdida y lágrimas en las mejillas. El que todo lo ve señaló al cielo. Los primeros rayos de Murus se veían en el horizonte y,sin embargo, algo los iluminaba desde arriba. Algo que se aproximaba cada vez más hasta permitirles distinguir una silueta de mujer en su interior.

Encontrada y perdida

•24 octubre, 2011 • 1 comentario

Apenas salieron de la casa Nolik,Lurtes y Calímedes se volvieron para ver como unas luces moradas y naranjas se fundían en una blanca, tan luminosa que dañaba la vista, que crecía expandiéndose a través de las ventanas y, de repente, estallaba.
Instintivamente los tres compañeros se tiraron al suelo.
Un instante después se volvieron hacia la casa para comprobar que la explosión casi acaba con ella. No quedaba nada del tejado, la puerta o las ventanas. Los muros de piedra aún se hallaban en pie aunque con considerables desperfectos y pérdidas, sobre todo en las partes más altas.

Lucha

•6 junio, 2011 • 1 comentario

Leitene hizo que el cuchillo volara hacia la espalda de Talika, pero Nolik se había movido con una rapidez asombrosa, había cogido el arco y una flecha desvío el arma blanca.
La elfa dijo a los hombres blancos que se marcharan, soltó a su adversaria y mirándola a los ojos le dijo que esa lucha era cosa de las dos.
Leitene no contestó, en su mano derecha una bola de energía semejante a una llama morada comenzó a crecer.

El choque

•31 mayo, 2011 • 2 comentarios

Calímedes no era dueño de su cuerpo. Nolik entretenido tratando de desatar a Lurtes y de detener la hemorragia no se había percatado de sus movimientos. Talika estaba de espaldas.

– No te resistas – Casi susurró El Que Todo Lo Ve, debilitado por la pérdida de sangre.

Para Calímedes fue suficiente. Dejó de luchar contra sí mismo y se dejó llevar. en ese momento, a escasos centímetros de distancia de la elfa pudo parar el cuchillo.

Leitene, furiosa, movió su mano y generó una onda que arrojó al joven lejos, golpeándose con la pared opuesta.

Talika muy atenta a su oponente aprovechó para echarse sobre ella y sujetarle ambos brazos.

No se percató del arma que hasta hace poco blandía Calímedes que no había caído con este sino que flotaba a unos metros de su espalda.

 

 

Misterios desvelados

•19 mayo, 2011 • Dejar un comentario

-Tú, no puede ser, ¿qué haces aquí? ¡Itchiar acabó contigo! – gritó Leitene.
– Creo que me confundes con otra persona. – Respondió la joven
– Ese pelo rojo y esos ojos con una llama en su interior, tienes que ser tú.
– Yo creo que me hablas de Eluán, la primera bajo tierra después de que el Mal la despojara de su poder. Pero yo no soy ella sino su nieta, de la segunda generación de elfos elúreos, nacidos en Temuyu con las características típicas de ese lugar y un interior poderoso que sólo se libera en algunos casos ante la necesidad…
– ¡Mientes! Nadie sobrevive al Señor de las Tinieblas…
A la vez que pronunciaba estas palabras Leitene lanzaba una bola de energía morada contra su oponente.
La elfa la esquivó y con un rápido movimiento contraatacó sujetando a la bruja ambos brazos.
– Quizás Itchiar tenía alguna razón para dejarla con vida, tal vez Eluán fuese demasiado, sin embargo ella y todo el pueblo blanco han sufrido ya bastante. Si mi abuela pudo verle yo,Talika, derrotaré al Mal.
– Jajaja
La estruendosa risa de la dama oscura resonó en el sótano al mismo tiempo que Calímedes, de nuevo en trance, corría cuchillo en mano hacia el lugar en el que las mujeres forcejeaban.

Sangre

•16 mayo, 2011 • Dejar un comentario

Paso a paso Calímedes se acerca a su compañero, el sudor cae por su frente signo del esfuerzo con que trata de evitarlo. Sus pies chocan con la piedra en la que yace Lurtes, Leitene le hace elevar los dos brazos sosteniendo el cuchillo y bajarlo violentamente atravesando uno de los muslos del que todo lo ve. Calímedes llora desesperado ante la inutilidad de su resistencia y vuelve a subir los brazos en contra de su voluntad. Se acerca una nueva puñalada, más certera esta vez. Los dos tienen los ojos cerrados y no ven a Nolik que se lanza a empujar a Calímedes para evitar el estoque.

Delante de Leitene se planta una hermosa joven de pelo rojo como la sangre y brillantes ojos color miel.

A Leitene le recuerda a alguien que la pone muy furiosa.