Más allá de las montañas

Más allá de las montañas se enredaba la vegetación en una húmeda y cálida selva tropical. Atravesarla no era sencillo, sobre todo sin llamar la atención de los expertos animales cazadores que allí moraban.

La hostilidad de Nolik hacia Talika crecía cada día. La chica, por su parte, seguía haciendo gala de conocimientos misteriosamente aprendidos pero tremendamente útiles para sobrevivir.

A cada paso se olvidaban un poco de Leitene, de la que Calímedes huía como un peligro indefinido, Lurtes porque no la veía y a la que Talika realmente temía. Nolik sólo seguía a sus compañeros.

Pasaron dos largas semanas en las que incluso llegaron a pensar que caminaban en círculos, cuando de pronto los árboles desaparecieron y ante sus ojos Murus se reflejaba en un mar azul turquesa y una arena fina y blanca.

Como niños los cuatro jugaron, corrieron, saltaron y se revolcaron en aquella playa de ensueño.

Después de tantos días de viaje ni siquiera tuvieron que hablar para saber que iban a pasar allí más de una noche.

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~ por Talika en 9 marzo, 2010.

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