La aventura continúa

Después de comer Calímedes y Lurtes siguieron caminando en silencio hasta que El que todo lo ve apartó al sabio de un empujón al tiempo que un galíntropo se daba de bruces contra el suelo en el lugar en el que antes estaba.
Ambos trataron de retroceder alejándose el máximo posible de la bestia, lamentablemente a sus espaldas sólo había una pared rocosa sobre el mar. Calímedes, nervioso, sacó el arma que mejor dominaba, una pica retráctil fabricada especialmente para el viaje. Lurtes, por el contrario, permaneció tranquilo aunque seguía habiendo miedo en sus ojos.
Calímedes ya estaba en guardia cuando el animal atacó de nuevo, gracias a las enseñanzas de Talika sabía donde tenía que apuntar. Tras unos minutos que parecieron horas el galíntropo  dejó de moverse y el joven apenas mostraba algunos arañazos en sus brazos.
No tuvieron que hablar Lurtes y Calímedes para saber que debían recoger y continuar.

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~ por Talika en 6 abril, 2011.

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